Galletas tipo fondant de chocolate

Muchas veces cuando ponemos tanto esmero y planificamos nuestras recetas, el resultado no siempre es el esperado. A veces me sucede que de tanto planificar, cuando por fin llega el momento, olvido un ingrediente o no ajusto correctamente el reloj del horno….la frustración me invade completamente.

Afortunadamente, este blog siempre me recuerda las razones por las que me gusta cocinar. No necesito que sea perfecto, pues aunque me encanta cocinar no soy una experta. No niego que me encataría y me he ido formando poco a poco en la cocina. La gran mayoría de las veces, un plato perfecto se consigue tras muchos fracasos.

No es el caso de estas galletas fondant de chocolate. Las llamé así porque al mordelas, resultan tan suaves como el fondant. Eso sin contar que sientes como el chocolate se derrite en tu boca. Te aseguro que estás galletas saldrán bien a la primera. ¡Se convertirán en tus favoritas!

Ingredientes para 12 galletas

170 gr de chocolate bitter fundido (Chocolate negro al 60%)

2 huevos

1/2 tz de azúcar blanca

Vainilla

1 cda de vinagre

1 tz de azúcar glass

1/2 tz de cacao

1 cda de fécula de maíz

1/2 cdta de sal

chispas de chocolate al gusto

Azúcar glass extra

Preparación:

  1. Funde el chocolate a baño de maría. Reserva, pues debe alcanzar la temperatura ambiente.
  2. En un bol, bate los dos huevos con el azúcar blanca a velocidad máxima. Añade el vinagre. Sigue batiendo hasta que se torne cremoso. Añade la vainilla, bate unos segundos y reserva.
  3. Mezcla esta preparación con el chocolate fundido.
  4. Tamiza el azúcar glass, la fécula de maíz y el cacao. Añade la sal.
  5. Añade los ingredientes secos y mezcla. Debe quedar una pasta homogénea. Puedes agregar las chipas de chocolate.
  6. Enmantequilla y enharina una bandeja. Con la ayuda de la cuchara de servir helado, forma bolitas. Pásalas por el azúcar glas. Colócalas en la bandeja y achata un poco con la palma de la mano.
  7. Hornea a 300º F por 12 minutos. No las dejas más tiempo.

Estas galletas son crocantes por fuera, pero el interior es suave como una trufa.

El resultado te sorprenderá. ¡Ni Barthy podía resistirse!

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