La primavera se instala lentamente en Montreal. Los días son más largos y los atardeceres coloridos. Sin embargo, el frío no quiere abandonarnos y se resiste a darle paso a la calidez que todos añoramos. Es un frío dulce y delicado que nos recuerda que la primavera promete días calurosos que llegaran poco a poco.
Así como dulce y delicada es la primavera, así lo es la Pavlova de chocolate. Solo con su nombre promete. Para prepararla solo necesitas equilibrio en los sabores y delicadeza en la ejecución. Este postre australiano está inspirado en la bailarina rusa Anna Pavlova conocida no solo por su talento sino también por su belleza y delicadeza.
Les dejo esta delicada receta que además es libre de gluten. Si la hacen, envíenme fotitos. ¡Me encantaría verlas!
Ingredientes:
3 claras de huevo
1/2 tz de azúcar
2 cdas de cacao
1 cdta de vinagre
1 pizca de sal
* Crema chantilly
*En mi caso, utilisé la que quedó de la receta de tiramisú que es una mezcla de crema batida, queso crema y azúcar.
Preparación:
- Bate las claras de huevo junto con la sal hasta que empiece a espumar.
- Añade el azúcar poco a poco hasta que se formen picos. Deben ser bastante firmes, la pavlova es en sí un merengue.
- Añade el cacao lentamente. Te recomiendo tamizarlo a medida que lo añades, de este modo se evitarán grumos. Añade el vinagre y la vainilla. Integra movimientos suaves y envolventes. Hazlo delicadamente.
- En una placa, coloca papel pergamino. Te recomiendo trazar un círculo y así sabrás como colocar la pavlova.
- Lleva al horno a 300°F por una hora. Una vez que esté lista, déjala en el horno por una hora. Abre ligeramente la puerta para que salga el vapor.
- Sirve la pavlova con la crema, virutas de chocolate o cacao en polvo si lo deseas.
¡A los diez minutos, mi pavlova había desaparecido!
Nota: No la dejes mucho tiempo horneando. Quedará chiclosa. No te alarmes si colapsa, es normal. El cacao no la mantiene firme…pero el sabor es delicioso y delicado.
